Tendencias: 11 preguntas que harán a tu hijo más feliz

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Fuente: THE HUFFINGTON POST

 ¿Naturalmente eres despreocupada y feliz? Si es así, lo más probable es que sea una combinación de tu genética (gemelos idénticos criados por separado por lo general cuentan con el mismo nivel de felicidad) y de tus opciones personales acerca de cómo vivir tu vida. En el ámbito de los centros de psicología positiva se habla acerca de la idea de que las personas pueden ser felices con sólo cambiar su forma de pensar y actuar. La felicidad está conceptualizada más como un hábito que como una bendición de Dios. Y mientras que para algunos su felicidad está determinada biológicamente, hay muchas otras cosas que puedes hacer para ser más feliz.

Estas 11 preguntas se refieren a cómo hacer a tu hijo más feliz. Con el tiempo, tu hijo interiorizará y se formulará estas preguntas en su mente. Entonces les habrás dado el regalo de la felicidad, lo que te hará (lo has adivinado) feliz!!

 

  1. ¿Cuál fue tu parte favorita de hoy?

Esta es una buena pregunta por hacer a la hora de acostarse, ésta ayudará a tu hijo a sentirse contento y feliz antes de dormir. También le inculca el hábito de centrarse en lo mejor que le pasó en un día cualquiera, en vez de centrarse en lo peor. Si haces a esta pregunta parte de su rutina a la hora de acostarse, se convertirá en su segunda naturaleza.

  1. ¿De qué estás agradecido?

Esta es una buena pregunta para la hora de la cena. Cada miembro de la familia puede compartir por lo que él o ella están agradecidos de ese día. Hay una fuerte correlación entre la felicidad y la gratitud, por lo que ésta pregunta es muy poderosa.

 

  1. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Cuando un niño viene a ti con un problema, hay que hacer esta pregunta en un tono cálido y curioso. No te limites a saltar y resolverle el problema; ¿cómo tu consejo le ayudará a largo plazo? Por lo menos dale la oportunidad de resolverlo por su cuenta, y dale el regalo de su confianza en sí mismo, lo cual es evidente ya que esta pregunta significa que puede pensar en soluciones para resolver sus propios problemas. Si tu hijo dice “no sé”, le puedes decir, “No estoy segura, pero, vamos a tratar de averiguarlo juntos.” Las personas felices son las personas que piensan que los problemas son algo superable, y que en sí mismos se encuentra la solución eficaz.

  1. ¿Cómo te hace sentir eso?

A riesgo de sonar en contradicción, una parte esencial de la felicidad es ser capaz de observar y expresar nuestras propias emociones. Si puede verbalizar lo que siente, puede tener sentido para él, puede procesarlo, y así, puede obtener el apoyo de los demás. Esta es una gran pregunta por hacer cuando tu hijo viene con algo “malo” que le ocurrió, en lugar de descartarlo ( “que no era tan malo”) o darle la importancia que no tiene. Entrenas a tu hijo a ser consciente de sus sentimientos, y utilizar esa información de manera eficaz.

 

  1. ¿Qué piensas de lo que él / ella sienten?

En cualquier situación, se puede cultivar la empatía pidiéndole a tu hijo que se pregunte sobre lo que la otra persona siente. La empatía hará que tu hijo sea una persona más feliz; él o ella tendrán relaciones interpersonales más fuertes, sentirse mejor acerca de sí mismo y pensar en (y, a menudo, ayudando a) otros, le ayudará a obtener un mayor significado de la vida.

  1. ¿Cómo podemos ver el lado brillante?

En cualquier situación, le puedes enseñar a tu hijo que hay aspectos positivos. Con preadolescentes o adolescentes, esta pregunta puede ser demasiado cursi, pero a los niños pequeños les va a gustar. También se les puede enseñar la expresión de “haz limonada con un limón” y pregúntale cómo puede hacer limonada de una mala situación: “Te sientes mal y te hiciste daño a ti mismo, eso es un limón, pero con la varita de Tinkerbell lo transformas en limonada! Ahora dile a Mami tu qué harías”.

 

  1. ¿De esto qué podemos aprender más?

En cualquier programa de televisión, libros, viaje fuera de casa, básicamente, en cualquier situación en absoluto, no hay algo que aprender de más. Y mírate, los súper padres, que tienen su teléfono inteligente y listo! Así que esta vez utiliza ese tiempo para enseñar a tu hijo que la vida está llena de oportunidades de aprendizaje. Las personas felices son las personas que son curiosas y siempre están aprendiendo. Así que cuando miren la televisión y alguien diga “Bonjour”, puedes buscar imágenes de Francia o de una canción cantada en YouTube en francés. Cuando el niño se da cuenta de que esta pregunta significa que vas a mostrarle algo nuevo y especial, te lo pedirá todo el tiempo. Así terminarás viendo fotos de propiedades inmobiliarias en Nebraska con tu hijo de 4 años de edad. Ya no será necesario preguntar.

  1. ¿Qué quieres hacer el fin de semana?

La investigación demuestra que la anticipación de experiencias positivas trae más felicidad que las simples experiencias. Una vez que tu hijo tiene edad suficiente para darse cuenta de que el mañana no es hoy, comenzará a inculcar el hábito de anticipación positiva de los pequeños placeres. Un niño que está excitado durante toda la semana para obtener el yogurt congelado del fin de semana es un niño feliz, al igual que un adulto que planea unas vacaciones con seis meses de anticipación será más feliz durante esos seis meses.

 

  1. ¿Qué podemos hacer para ayudar / hacer feliz a alguien?

Llevar a tu hijo a visitar a algún familiar enfermo, o alguien que se está recuperando de una cirugía, o ser voluntario en un comedor es un regalo maravilloso que le puedes dar. Se sentirá aún más orgulloso de su comportamiento si es quien piensa en lo bonito que es hacer (por ejemplo, hornear galletas para entregar, hacer una carta). La investigación demuestra que, incluso dar libera oxitocina y endorfinas, así que tu hijo puede convertirse en adicto en ayudar. También, incluye a tu hijo en tus actividades de caridad, la caridad es una forma de altruismo que también está vinculada directamente a la felicidad (y ser una buena persona, justo lo que también quieres para él).

Incorpora un espíritu de generosidad en la vida diaria de tu hijo. Cada vez que salgas, compra algo pequeño para otra persona. Cuando colorees, hazlo para alguien más. Dar cosas que tu haces te hace más feliz que comprarlas, y enriquece las relaciones interpersonales.

 

  1. ¿Qué deseas hacer fuera hoy?

Salir y participar en actividades físicas junto con tu hijo es una maravillosa manera de hacer que él o ella tengan el hábito de no quedarse encerrados. El ejercicio libera endorfinas, eficaces en el tratamiento de la depresión como los ISRS. Y la forma más poderosa en que puedes enseñar a tu hijo acerca del ejercicio es hacerlo tu misma. Los niños cuyas madres hacen ejercicio son más propensos a hacerlo también. La luz del sol también puede ayudarle a regular el estado de ánimo y a sus ritmos circadianos, lo que significa que tu hijo tendrá un sueño mejor, lo que hace que todo el mundo esté más feliz.

  1. ¿Cuándo te sientes más feliz?

Si diriges la atención de los niños en las experiencias que más les gustan, empezarán a darse cuenta que pueden optar por aumentar de forma proactiva, el tiempo que pasan en actividades que les hacen sentir mejor. Según el investigador Mihaly Csikszentmihalyi, “el flujo” es el estado donde la gente encuentra una actividad tan agradable y gratificante en la que está completamente inmersa, perdiendo la noción del tiempo y sintiéndose completamente en el momento. Si tu niño tiene la suerte de haber encontrado una actividad que le hace sentir una sensación de “el flujo”, será de gran ayuda para ti que le puedas señalar y permitir que tu hijo pase tiempo suficiente para alcanzar este estado. Nota: para muchos niños se trata de juegos de vídeo, que en realidad está bien, ya que existen una gran cantidad de puntos de investigación de los beneficios psicológicos del juego (y de manera anecdótica, sé de muchas personas que conocieron a sus parejas jugando, y actualmente al hacerlo se mantienen unidos y ambos participan!). En el mejor de los casos si tu hijo encuentra una carrera que lo pone en “el flujo”, nunca tendrá que “trabajar” ni un día en su vida.