6 RAZONES POR LAS QUE NO DEBES DEJAR QUE LOS PROBLEMAS TE AFECTEN

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A primera vista, esto no parece muy útil en este siglo XXI pues ya sabemos que un animal salvaje no se aparecerá en nuestro camino a casa o a la oficina. Pero sí estamos atorados con la perspectiva negativa. Aún así, con ayuda, podemos aprender a desarmarla y usarla a nuestro favor.

Al final, es nuestro bienestar el que depende de nuestra habilidad para manejar nuestras emociones durante tiempos negativos, retadores o estresantes. Desde otro punto de vista: las buenas cosas no necesitan un procesamiento cognitivo. Las cosas malas sí. Y este valor sutil pero inherente en la perspectiva negativa nos toma, incluso hoy. “¿Qué pasaría si las cosas malas indicaran una necesidad para cambiar algo, es decir, que las cosas malas nos apresuren a la auto-regulación?”, preguntaron Baumeister y colegas. Veamos lo que la ciencia tiene que decir al respecto de los efectos negativos:

 

  1. Los eventos buenos y malos no se equilibran. Creemos que lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, son polos opuestos, y la mayoría de las personas cometen el error de imaginar la felicidad humana operando como una pesa: si sólo está inclinada hacia el lado bueno, entonces seremos felices. Pero la perspectiva negativa da un peso extra a las cosas malas, por eso no importa qué tan genial estuvieron las vacaciones, tu te quedarás con el horrible incidente del avión o la manera como los niños lloraron –en lugar de recordar los sonidos del océano. Después de todo, ¿qué recuerdas más vívidamente: cómo te elogiaba tu maestra de primaria o cómo te molestaban los chicos de tu salón? ¿La última frase amorosa que dijo tu pareja, o la más hiriente? Lo negativo y lo positivo operan separadamente porque son dos sistemas de conducta diferentes que responden a situaciones buenas y malas –aproximación y evitación, respectivamente. En sus estudios con parejas, John Gotteman encontró que para que un matrimonio sobreviva, el radio de lo bueno debe sobrepasar lo malo, y las conductas destructivas deben ser ¡una en cada cinco! Igualmente, un estudio realizado por Andrew g. Miner en el humor en el trabajo encontró que los eventos positivos aumentan el humor de los trabajadores –y el radio es el mismo Uno de cada cinco: disminución de interacciones negativas, problemas laborales y tensión, y aumento en eventos positivos.
  2. Es el final lo que determina tu memoria del evento. Esto es contraintuitivo, pero el Nobel Daniel Kahneman fue autor líder y debemos considerarlo. En el estudio “Cuando Preferimos Más Dolor” Kahneman y colegas reportaron: Los participantes hicieron tres experimentos. Primero, metieron su mano en agua fría hasta que sintieran dolor (a 14ºC) por 60 segundos. Luego, en una prueba más larga, la temperatura se incrementaba despacio unos 15ºC. Los sujetos respondieron si repetirían el ejercicio corto o el largo, la mayoría (un 80%) eligió la prueba larga. ¿Por qué? La respuesta es que la experiencia larga terminó con una nota mejor (el agua más tibia) que la corta, y es esto lo que la mayoría de los sujetos recuerda. Como explicó Kahneman en su libro Pensar, Rápido y Lento, el experimento fue construido para ver la tensión entre la experiencia en sí misma y el recuerdo. Lo que encontraron fue que “es parte del condicionamiento humano que las personas prefieren repetir experiencias que les han dejado con memorias favorables, no necesariamente las experiencias que les han dado más placer y menos dolor”. Asombroso, ¿no? Pon esto en el contexto de las relaciones y tendrás muchas cosas que pensar.
  3. Un mal día de hoy es un obstáculo para el mañana. Casi como el mantra de Scarlet O’Hara “Mañana será otro día”. Un estudio con estudiantes universitarios hecho por Kennon M. Sheldon y colegas encontró que si un “buen” día era definido como uno donde las necesidades psicológicas básicas eran cubiertas, las personas tenían una autonomía alta y su competencia podría ser mayor que la de los demás. No hay sorpresa aquí. Igualmente con el hallazgo de que los participantes fueron más felices los fines de semana que entre semana. Pero lo que vale la pena ver es el efecto de un día malo en los días siguientes. Si conoces este efecto, podrías tener estrategias para enfrentarlo.
  4. La crítica negativa arrasa con los elogios. Todos lo hemos experimentado, y algunas veces nuestra peor parte usa esto en contra de alguien más. Es el piquete lo que recuerdas –por un lado un comentario sobre tu desempeño, una mala crítica o cómo tu invitado mira con un mal gesto la decoración de tu sala- no los elogios que recibiste. Un estudio por Paul E. Maddock y Carrie Kennedy-Lightsey encontró que los efectos de lo positivo en el trabajo palidece con los comentarios negativos. Lo conocido en el trabajo es dar un mal comentario en un “sándwich” (entre comentarios buenos) a los empleados, pero eso no solo no funciona sino que produce un efecto opuesto pues lo único que se recordará será lo negativo (“¡Amenaza posible!” “¡Podrían despedirte!”) y esto entra en la memoria a largo plazo no dejando lugar al almacenamiento o registro de lo positivo. Es importante recordar esto cuando quieras criticar a alguien –un colega, amigo, amante, esposo o, particularmente, a un niño. La negatividad podría alterar tu intención de dar una lección
  5. La negatividad es contagiosa. Un estudio por Gerald A. Haeffel y Jennifer L. Harris miró si la vulnerabilidad de la depresión podría influenciar el humor de las personas cercanas y su vulnerabilidad a la depresión. Eligieron estudiar estudiantes de universidad precisamente por el estrés de su transición -después de todo, estos jóvenes fueron asignados al azar para vivir en las residencias de la universidad. Los investigadores administraron pruebas psicológicas y miraron las medidas base en la vulnerabilidad de la depresión de los participantes. Encontraron que los individuos mostraban una ligera disminución en la vulnerabilidad cuando estaban con compañeros menos vulnerables, y los que mostraron alta vulnerabilidad mostraron un incremento en su propia vulnerabilidad. De hecho, quienes tuvieron compañeros que tenían un estilo de enfrentamiento de rumiación, fue probable que ellos se contagiaran de este estilo. El efecto del contagio fue detectado sólo después de 3 meses de vivir juntos; después de 6 meses, ¡los participantes tuvieron casi el doble del nivel de los síntomas de depresión! El “contagio” de las emociones ocurre en parejas y en grupos, grandes y pequeños, y en todo tipo de ambientes. Y las emociones negativas son, sin sorpresa, más contagiosas que los sentimientos negativos.
  6. La negatividad parece ser más fuerte en las mujeres, particularmente las más jóvenes. La negatividad está conectada en la especie humana –incluso los niños la muestran- y aunque nadie se salva, hay algunas diferencias. Es más fuerte en las mujeres jóvenes que en los hombres. Un estudio hecho por Frishya Sharufi y colegas indujo varios humores positivos y negativos en mujeres universitarias al hacerlas pensar en tres eventos buenos y malos en sus vidas, y luego escribir sobre estos eventos en detalle. Después de esto, las mujeres vieron 30 fotos -10 de ellas positivas, 10 negativas y 10 neutrales. Después de hacer otra tarea, las participantes recordaron nuevamente las fotografías. Sin importar el humor inducido, todas las participantes recordaron más las imágenes negativas que las otras.

Al final, la negatividad explica porqué es difícil recuperarse de las malas experiencias, como un engaño de la pareja, la falta de amor maternal o paternal y otros. Pero entre mejor comprendemos el impacto de la negatividad en nosotros –cómo pensamos, sentimos y actuamos- más seremos hábiles para manejar las emociones complejas cuando surgen estas situaciones.

 


Por: Peg Streep / 6 Agosto 2014 / Psychology Today

Link: http://www.psychologytoday.com/blog/tech-support/201408/6-reasons-you-shouldnt-let-troubles-get-you-down