Hormona del Estrés Vinculada Con La Pérdida de Memoria a Corto Plazo Cuando Envejecemos, Sugiere un Estudio Hecho con Animales

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Un nuevo estudio de la Universidad de Iowa reporta una relación potencial entre hormonas del estrés y la pérdida de memoria a corto plazo en adultos mayores. El estudio, publicado en Journal of Neuroscience, revela que tener altos niveles de cortisol puede llevar a fallos en la memoria al envejecer.

 

El incremento de cortisol por un tiempo corto es crítico para la sobrevivencia. Promueven el enfrentamiento y pueden ayudarnos a responder a los retos de la vida al hacernos más alertas y capaces de pensar por nosotros mismos. Pero un nivel anormal o con picos prolongados de cortisol –lo que sucede cuando estamos bajo un estrés a largo plazo—puede llevar a consecuencias negativas que numerosas investigaciones ya han mostrado, entre ellas se incluyen problemas digestivos, ansiedad, ganancia de peso y presión arterial alta.

 

En este estudio, investigadores de la UI han vinculado cantidades elevadas de cortisol con la pérdida gradual de sinapsis en la corteza prefrontal, la región del cerebro que hospeda la memoria a corto plazo. Las sinapsis son las conexiones que nos ayudan a procesar, guardar y recordar información. Y cuando envejecemos, la exposición repetida y prolongada al cortisol puede acusar que se encojan o desaparezcan.

 

 

“Las hormonas del estrés son un mecanismo que creemos lleva a erosionar el cerebro,” dijo Jason Radley, profesor asistente en psicología en la UI y autor en el documento. Como una roca en una playa, después de años y años eventualmente se romperá y desaparecerá.

 

Mientras que estudios previos han mostrado cómo el cortisol produce efectos parecidos en otras regiones de un cerebro envejecido, este fue el primer estudio en examinar su impacto en la corteza prefrontal.

 

Y aunque el resultado sea preliminar, estos hallazgos plantean la posibilidad de que el declive de la memoria a corto plazo en adultos mayores pueda ser atrasada o prevenida por tratamientos que disminuyan los niveles de cortisol en individuos susceptibles, dijo Radley. Esto podría significar el tratamiento de personas que tienen naturalmente altos niveles de cortisol –como quienes sufren de depresión—o quienes experimentan un estrés repetido a largo plazo debido a eventos traumáticos en la vida como la muerte de un ser querido.

 

De acuerdo con Radley y Rachel Anderson, el primero autor principal del estudio y el segundo un estudiante graduado en psicología en la UI, los fallos de la memoria a corto plazo relacionados con el cortisol comienzan a la edad de 65 años. Esto equivale a 21 meses en edad de rata, animales utilizados en la realización de este descubrimiento.

 

Los científicos de la UI compararon ratas viejas con ratas de 4 meses de edad, que más o menos es la misma edad de una persona con 20 años. Los grupos jóvenes y viejos fueron separados de acuerdo con si las ratas tenían niveles naturales altos o bajos de corticosterona –una hormona comparable con el cortisol en humanos.

 

Los investigadores posteriormente colocaron a las ratas en un laberinto en forma de T que les exigió usar su memoria a corto plazo. Para poder recibir un premio, necesitaban recordar qué dirección habían tomado al final de la T, hacía 30, 60 o 120 segundos antes y luego girar en dirección opuesta cada vez que corrían en el laberinto.

 

Aunque la memoria declinó en todos los grupos al incrementarse el tiempo de espera antes de correr el laberinto, las ratas más viejas con niveles altos de corticosterona consistentemente tuvieron los peores resultados. Eligieron la dirección correcta sólo el 58% del tiempo, comparado con sus compañeros ancianos con bajos niveles de corticosterona y que tuvieron un 80%.

 

Cuando los investigadores tomaron muestras de tejido de las cortezas cerebrales de las ratas y las examinaron bajo un microscopio, encontraron que quienes tuvieron un resultado más pobre tuvieron sinapsis más pequeñas y un 20% menos que los otros grupos, lo cual indica una pérdida de memoria.

 

En contraste, las ratas más viejas con niveles de corticosterona bajos mostraron poca pérdida de memoria y corrieron el laberinto casi tan bien como las ratas más jóvenes, las cuales no se vieron afectadas por ningún nivel de corticosterona, alto o bajo.

 

Aún así, los investigadores dicen que es importante recordar que las hormonas del estrés sólo son un factor cuando se trata del declive mental y la pérdida de memoria en el envejecimiento.

 

Contribuyeron en este estudio: Andrew Birnie, estudiante graduado de neurociencia; Norah Koblesky, graduada en el 2014 de la licenciatura en psicología y biología; y Sara Roming-Martin, asistente de investigación en psicología.

 


 

Por: Universidad de Iowa / 17 Junio 2014 / ScienceDaily

Link: http://www.sciencedaily.com/releases/2014/06/140617210118.htm