La Verdad Incómoda sobre Splenda

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Si te dijeran que ingirieras un químico sintético biológicamente extraño cuya presencia en este planeta no pasara de 1976, y cuya estructura es sólo algunos átomos diferente del mortal pesticida DDT, y tú supieras que no sólo no existen estudios de salud en humanos a largo plazo sobre esta sustancia, sino que también ha sido probado que tiene los siguientes efectos sobre la salud:

  • Encogimiento del timo (hasta en un 40%)
  • Crecimiento de hígado y riñones
  • Cambios histopatológicos anormales en bazo y timo
  • Aumento de peso cecal
  • Tasa de crecimiento reducida
  • Daño al ADN
  • Cambios adversos en la bacteria gastrointestinal
  • Mineralización pélvica anormal
  • Disminución del número de glóbulos rojos
  • Hiperplasia en la pelvis
  • Abortos (toxicidad fetal y materna)
  • Peso fetal y de placenta reducidos
  • Inflamación del intestino/Enfermedad de Crohn
  • Migrañas
  • Aumento de la glicosilación de la hemoglobina (HbA1c) para los diabéticos

…la consumirías? ¡Claro que no! Y aún así, millones de americanos (incluyendo nuestros preciosos niños) lo hacen consumiendo Splenda. ¿Qué es la sucralosa, químicamente hablando?

Como “Splenda”, el término “sucralosa” es una pequeña y linda estratagema de comercialización. El verdadero nombre de este horrible químico es de hecho demasiado largo para que la lengua humana lo pueda pronunciar cómodamente (lo cual es por lo general un excelente indicador de que no es sano ingerirlo!) Así que adelante y trata de pronunciar esta monstruosidad fonética:

1,6-dicloro-1,6-didesoxi-beta-D-fructofuranosil-4-cloro-4-deoxi-alfa-D-galactopiranósido

A pesar de la insinuación intencionada, la sucralosa no es una forma de sacarosa (azúcar de caña). La sucralosa/Splenda es producida cuando artificialmente se sustituyen tres grupos hidroxilo (hidrógeno + oxígeno) con tres átomos de cloro en la molécula del azúcar (sacarosa). El azúcar natural es un hidrocarburo construido con 12 átomos de carbono.

Cuando se transforma en Splenda se convierte en un clorocarbono, de la misma familia que los mortales pesticidas como el DDT, insecticidas, biocidas, desinfectantes como el Clorox y el gas venenoso utilizado en la Primera Guerra Mundial dichlorourea.

Los fabricantes de la sucralosa/Splenda argumentan que este químico “extraordinariamente estable” pasa sin cambio alguno hasta la orina y las heces, cuando de hecho, del 11 al 27% es absorbido por el cuerpo (FDA,1999). De hecho, los varios grados en los que la sucralosa es absorbida en el cuerpo son utilizados como marcador para determinar la permeabilidad del estómago y los intestinos y determinar los estados de algunas enfermedades. Una vez absorbida, una porción de este clorocarbono es acumulado en el cuerpo (entre 1.6% y 12.2%). ¿Qué efectos tienen estos químicos acumulados? De acuerdo al Dr. James Bowen:

“Cualquier clorocarbono no extretado directamente del cuerpo intacto puede causar un daño inmenso a los procesos del metabolismo humano, y eventualmente, a los órganos internos. El hígado es un órgano de desintoxicación que se encarga de los venenos ingeridos. Los clorocarbonos dañan los hepatocitos, las células metabólicas del hígado, y las destruye. En pruebas en animales, Splenda causó hígados inflamados, como todos los venenos de clorocarbono, y también calcificó los riñones de estos animales.”

¿Cómo puede ser cierto esto para un endulcorante aprobado por la FDA?

La aprobación de la FDA no garantiza seguridad… lamentablemente, en muchos casos, garantiza exactamente lo contrario. Toma el aspartame como ejemplo. El aspartame (Equal/NutraSweet) contiene 10% de metanol, que se descompone en nuestro cuerpo en dos sustancias extremadamente tóxicas: formaldehído y ácido fórmico. Existen más de 30 efectos adversos de salud conocidos asociados con este consumo. Este endulcorante ganó la aprobación de la FDA en 1981, a pesar de que existe evidencia que lo ligan con el cáncer, particularmente, con el cáncer cerebral.

Entonces, si Splenda no es una alternativa viable al azúcar, ¿Qué podemos usar?

Cuando uno separa la experiencia de “dulzura” del contenido calórico, el cuerpo se confunde porque no recibe suficiente nutrición y entonces no obtiene saciedad – esto a su vez, lleva a comer en exceso. De hecho, existen nuevos estudios que demuestran esto exactamente: aquellos que consumen endulcorantes sintéticos son más propensos a la obesidad. Esto significa que si consumimos algo dulce, también debe de tener contenido nutricional y calórico. Cualquier otra cosa menos que esta ecuación es una receta para el fracaso y la enfermedad.

Por suerte, la naturaleza nos provee un verdadero cuerno de la abundancia de endulcorantes saludables: miel, stevia, xilitol, eritritol y jugo de caña orgánico deshidratado, los cuales están disponibles en todas las tiendas de alimentos saludables.

La próxima vez que tengas un antojo dulce, recuerda no sucumbir ante la mercadotecnia que convierte químicos venenosos en endulcorantes “mágicos” sin calorías. Utiliza tanto el sentido común como el sentido de la moderación y tu cuerpo te lo agradecerá.

 


 

Fuente: Family Health Food Network