Una plática corazón a corazón que debes tener contigo misma cuando no puedas perder peso

platica corazon a corazon

Has estado tratando de perder ese terco peso por años, pero parece que no puedes crear un cambio significativo en tu estilo de vida? La forma en la que pensamos sobre nuestros cuerpos, nuestros alimentos y el mundo puede tener una influencia poderosa en cómo comemos, nos movemos, vivimos e interactuamos con nosotros mismos.

No es ninguna magia. Nuestros cuerpos responden magníficamente a nuestras creencias sobre el mundo, y es porque consistentemente actuamos estas convicciones y creamos los resultados que inconscientemente esperamos. De hecho, tenemos el potencial de autosabotaje en medio de todo nuestro duro trabajo, cuando nos enfocamos en las partes equivocadas de una renovación de estilo de vida.

Dale un descanso, por un minuto, a la cuenta de calorías, la subida de escaleras y el establecimiento de metas, y considera cómo interactúas con tu cuerpo de forma regular. Pregúntate estas 5 preguntas para ir más profundo en tus motivaciones para cambiar tu estilo de vida:

¿Qué sistemas de creencia tenían tus padres acerca de la comida y la imagen corporal cuando eras adolescente?

Cuando los mensajes de la infancia se quedan incrustados en nuestro sistema operativo emocional, es muy difícil como adulto actuar fuera de estos valores. Escribe algunas de las frases sobre salud que escuchabas frecuentemente en tu casa. Luego, escribe una afirmación alterna que celebre una creencia positiva y realista para reemplazar cada una.

¿En qué parte de tu cuerpo te enfocas cuando te ves al espejo?

Si de repente de encuentras sintiéndote ansiosa sobre tu apariencia, puedes estar separando tu cuerpo en secciones que no te gustan fuera de contexto cada vez que ves tu reflejo. Las acciones positivas y saludables raramente resultan de este tipo de obsesión corporal y magnificación de las áreas problema.

En vez de eso, cuando te encuentres analizando tu estómago o tus muslos, toma un momento para suavemente ampliar tu mirada para incluir tu cuerpo entero.

¿Divides la comida en “buena” y “mala”?

Puede que, por ejemplo, elimines todas las grasas (incluso las vegetales) cada vez que decidas perder peso. Sin embargo, no existe un grupo de alimentos que sea el enemigo y normalmente estos planes extremos sólo te preparan para fallar en tus objetivos.

En lugar de eso, practica el aceptar todos los alimentos enteros como parte de un mundo que te nutre, y haz lo mejor para incluir un poco de todo en la preparación de tus alimentos.

¿Qué mensajes sobre salud aceptas de los medios para entrar en tu casa y en tu mente?

Lo que las revistas llaman “salud” a veces es un disfraz para la mística del “cuerpo perfecto”, y acabamos internalizando este perfeccionismo si nos saturamos con él. Haz un inventario de tus prácticas de lectura, porque ésas son tus verdaderas meditaciones diarias.

Cultiva la amplitud en tu dieta de información, así como variedad en tus actividades (y quizás cancela algunas de tus suscripciones!).

¿Qué piensas sobre tu propia fuerza de voluntad como indicador de carácter?

Si conectas tu habilidad de “decir que no” con tu valor como persona, estás metiéndote en un ciclo repetitivo de privación, atracones y culpa. La próxima vez que estés tentada a regañarte por no estar a la altura de tus propias expectativas, no culpes a tu fuerza de voluntad. En vez de eso, investiga el resto de tus prácticas de auto-cuidado para ver si tu sueño, diversión y nutrición te están preparando para el éxito.

La comida nutritiva y el ejercicio son importantes, pero son meros factores de la salud real para todo el cuerpo. Una experiencia auténtica de bienestar empieza desde el interior con tus creencias, y los factores externos inevitablemente reflejarán lo que está pasando en el interior. Así que antes de que inicies tu próxima revisión de estilo de vida, prepárate para cambiar tu mente tanto como tu cuerpo.


 

Fuente: MindBodyGreen