9 Signos de enfermedad de tu cuerpo que no debes ignorar

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El cuerpo es una magnífica máquina. Cuando las cosas van mal, normalmente no se apaga sin previo aviso, como cuando una bombilla incandescente hace explotar su filamento. En lugar de eso, nos empieza a mandar pequeñas señales (piensa como pequeños toques biológicos en el hombro) avisándonos de que algo no va bien.

“Los signos y síntomas físicos son formas en las que tu cuerpo trata de avisarte de desbalances más profundos”, dice Elson M. Haas, MD, un médico de San Rafael, California con un enfoque de medicina natural y autor del libro Healthy with Nutrition (Celestial Arts, 2006). “Tomarse el tiempo para descifrar los códigos del cuerpo siempre es mejor que tomarse una pastilla y esperar a que los síntomas desaparezcan. Lo ideal es llegar a la causa del problema, no sólo eliminar el resultado final de una mala salud.”

Pero interpretar el peculiar código Morse del cuerpo requiere un profundo nivel de consciencia del cuerpo que como cualquier otra habilidad, toma tiempo y práctica. Con ese fin, reclutamos a varios de los de los mejores practicantes de medicina integral del país para ayudarnos a identificar 9 de las condiciones más comunes relacionadas con síntomas frecuentes y muchas veces, misteriosos.

  1. Estás tomando demasiado refresco de dieta…

Una señal probable: Dolores de cabeza

Antecedentes: Los endulcorantes artificiales, particularmente el aspartame (Nutrasweet e Equal), pueden provocar dolores de cabeza, incluso migrañas. Las personas con un mayor nivel de riesgo son aquellas con un desorden genético llamado fenilcetonuria; ellos no tienen una enzima que se necesita para metabolizar una sustancia (fenilalanina) que se crea cuando el cuerpo descompone el aspartame. Pero incluso aquellas personas que no tienen el desorden genético pueden notar que tomar refresco de dieta puede causar dolores de cabeza o neblina cerebral. ¿Por qué? Estudios en animales han demostrado que el aspartame es una potente neurotoxina, al menos en ratas jóvenes. “Lo que me preocupa es que el aspartame pudiera causar daño en los humanos también, o al menos alterar la señal nerviosa que permite al cerebro registrar la saciedad”, comenta Sharon Fowler, una asociada de la facultad en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en San Antonio, quien estudia los efectos de salud del uso de endulcorantes artificiales. Uno se los principales sospechosos es el metanol en el aspartame, que se descompone en formaldehído, un conocido carcinógeno. La gente que tiene sensibilidad al formaldehído puede sufrir dolores de cabeza después de haber consumido aspartame.

Otras señales: Antojos intensos de alimentos dulces o salados, inhabilidad para concentrarse, irritabilidad.

¿Cómo responder? Cuando empieza el antojo de refresco de dieta, Kathie Swift, consejera de nutrición en jefe de los sitios MyFoodMyHealth y My Foundation Diet, sugiere tomar agua mineral saborizada con un toque de jugo de fruta 100 por ciento natural y un poco de limón.

  1. Tienes exceso de cándida

Una señal probable: Comezón en la garganta, los oídos y las membranas mucosas

Antecedentes: El americano promedio consume casi 68 kilos de azúcar y jarabe de maíz de alta fructosa en un año, de acuerdo al Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Y si estás comiendo tanta azúcar, puede ser que tengas algo más que un simple gusto por lo dulce – tu cuerpo podría estar hospedando un insalobre exceso de Candida albicans. Tener una pequeña cantidad de este hongo común, parecido a la levadura, viviendo en nuestro sistema digestivo no es malo, mientras su población esté controlada por nuestra flora intestinal. Pero cuando existe un desbalance intestinal y la población crece sin control, empieza a actuar como kudzu, colonizando todo en su camino. Entre sus ambientes favoritos están los rincones y grietas oscuros y calientes del cuerpo, como entre los dedos, debajo del pecho y sí, en los oídos. Y mientras se va infiltrando, va irritando e inflamando la piel, causando los síntomas acusadores de enrojecimiento y comezón.

Otras señales: Cambios de humor, fatiga, sistema inmune débil, aumento de peso, infecciones comunes causadas por levaduras.

¿Cómo responder? Si crees que tienes exceso de cándida, la solución más rápida es matarla de hambre. La cándida crece en la presencia de azúcares refinados y no refinados, como fruta fresca, fruta seca y jugo de fruta. Si cortas su suministro de alimento puedes bajar su población hasta un nivel saludable. También le encanta los productos de harina refinada y cualquier cosa que esté fermentada, como el alcohol y la soya, así que si tienes un exceso serio, podría ser que necesites eliminar de tu dieta todo lo mencionado por un par de semanas consecutivas.

 

  1. Estás deshidratado

Una señal probable: Labios partidos

Antecedentes: Los labios son el reflejo de la salud e hidratación de todo el cuerpo. “Si estás bien hidratado, tus labios estarán bien hidratados”, dice Elizabeth Lipski, nutrióloga clínica y autora de Digestive Wellness /McGraw-Hill, 2004). Menos agua en el cuerpo significa menos humedad para la piel – el órgano más grande del cuerpo. El delicado tejido de los labios es especialmente sensible a la sequía. “Si estás utilizando constantemente bálsamo labial o brillo de labios, es un signo de que tienes que tomar más agua”, dice Lipski.

Otras señales: Dolores de cabeza, disminución de la orina, orina de color amarillo oscuro o que huele mal, piel seca, turgencia lenta (lo que significa que si pellizcas la piel en la parte posterior de tu mano, se tarda en regresar de vuelta a su lugar). Aunque el proceso de envejecimiento ralentiza la turgencia un poco, incluso en los adultos mayores debe volver a la normalidad dentro de uno o dos segundos.

¿Cómo responder? Tomar 8 vasos de agua al día puede sonar intimidante, dice Swift, así que si no eres capaz de tomar esa cantidad, también puedes hidratarte tomando té herbal y agregar porciones extra de frutas y vegetales en tu dieta diaria. “La transición a una dieta más entera nos pone en autopiloto para consumir más agua porque los alimentos enteros son naturalmente altos en humedad.” Dice Swift. Y, asegúrate de incluir alimentos enteros que son ricos en ácidos grasos esenciales, como nueces y semillas, aguacates, anchoas y sardinas, lo que ayuda a mantener sanas a las membranas celulares y a contener la humedad.

 

  1. No estás consumiendo suficiente fibra

Una señal probable: Constipación

Antecedentes: La constipación es el indicador más claro de que el cuerpo necesita más fibra. “Nuestros ancestros cazadores-recolectores consumían hasta 100 gramos de fibra al día,” comenta Mark Hyman, editor de Alternative Therapies in Health and Medicine y autor de The UltraSimple Diet (Pocket Books, 2007). “Hoy en día, el americano promedio consume menos de 8 gramos de fibra al día, y el movimiento intestinal promedio es de100 gramos.” Y eso es un problema, dice, porque los intestinos son clave para el proceso de eliminación del cuerpo. Cuando el tráfico se detiene, las toxinas del intestino se regresan al cuerpo y pueden causar una multitud de problemas de salud basados en la inflamación en todo desde tu digestión y piel hasta tu corazón y cerebro. Esto puede alterar la inmunidad y el balance hormonal. En conclusión, dice Hyman: “Si tus heces están duras, y es duro pasarlas, tienes un problema.”

Otras señales: Arranques de hambre frecuentes, bajones de energía, problemas digestivos, problemas de piel, condiciones inflamatorias.

¿Cómo responder? Consume más leguminosas, vegetales, frutas y granos enteros. Todos están llenos de fibra y otros nutrientes, lo que los hace perfectos alimentos naturales. Obtener los 35 a 40 gramos recomendados de fibra al día no sólo mejora la salud intestinal, sino que también reduce el riesgo de diabetes y enfermedades del corazón, comenta Andrew Weil, director del Centro de Arizona de Medicina Integral del Colegio de Medicina de la Universidad de Arizona en Tucson. Si quieres otras formas de agregar fibra a tu día, Swift sugiere espolvorear un poco de fibra de salvado de arroz en tus ensaladas o avena. Le gusta la fibra de salvado de arroz porque es libre de gluten y se ha demostrado que ayuda a eliminar toxinas. Otro de sus favoritos es un aderezo que hace de semillas de calabaza molidas, linaza molida, semillas de ajonjolí, hojuelas de kale y sal de mar – básicamente un condimento muy parecido al gomasio, que se usa como un alternativo de sal en la cocina japonesa. Ponlo en un wrap, espolvoréalo sobre arroz integral o úsalo para aderezar sopas, dice, “Las nueces, semillas y vegetales del mar son una fuente de poder llena de nutrientes y fibra.” Coloca en el refrigerador para aumentar su tiempo de vida.

 

  1. Tienes deficiencia de vitamina B

Una señal probable: Constipación

Antecedentes: La constipación es el indicador más claro de que el cuerpo necesita más fibra. “Nuestros ancestros cazadores-recolectores consumían hasta 100 gramos de fibra al día,” comenta Mark Hyman, editor de Alternative Therapies in Health and Medicine y autor de The UltraSimple Diet (Pocket Books, 2007). “Hoy en día, el americano promedio consume menos de 8 gramos de fibra al día, y el movimiento intestinal promedio es de100 gramos.” Y eso es un problema, dice, porque los intestinos son clave para el proceso de eliminación del cuerpo. Cuando el tráfico se detiene, las toxinas del intestino se regresan al cuerpo y pueden causar una multitud de problemas de salud basados en la inflamación en todo desde tu digestión y piel hasta tu corazón y cerebro. Esto puede alterar la inmunidad y el balance hormonal. En conclusión, dice Hyman: “Si tus heces están duras, y es duro pasarlas, tienes un problema.”

Otras señales: Arranques de hambre frecuentes, bajones de energía, problemas digestivos, problemas de piel, condiciones inflamatorias.

¿Cómo responder? Consume más leguminosas, vegetales, frutas y granos enteros. Todos están llenos de fibra y otros nutrientes, lo que los hace perfectos alimentos naturales. Obtener los 35 a 40 gramos recomendados de fibra al día no sólo mejora la salud intestinal, sino que también reduce el riesgo de diabetes y enfermedades del corazón, comenta Andrew Weil, director del Centro de Arizona de Medicina Integral del Colegio de Medicina de la Universidad de Arizona en Tucson. Si quieres otras formas de agregar fibra a tu día, Swift sugiere espolvorear un poco de fibra de salvado de arroz en tus ensaladas o avena. Le gusta la fibra de salvado de arroz porque es libre de gluten y se ha demostrado que ayuda a eliminar toxinas. Otro de sus favoritos es un aderezo que hace de semillas de calabaza molidas, linaza molida, semillas de ajonjolí, hojuelas de kale y sal de mar – básicamente un condimento muy parecido al gomasio, que se usa como un alternativo de sal en la cocina japonesa. Ponlo en un wrap, espolvoréalo sobre arroz integral o úsalo para aderezar sopas, dice, “Las nueces, semillas y vegetales del mar son una fuente de poder llena de nutrientes y fibra.” Coloca en el refrigerador para aumentar su tiempo de vida.

 

 

 

You have a B-vitamin deficiency…

One likely signal: Cracks at the corners of the mouth

Background: “You see nutritional deficiencies first in those tissues that turn over the quickest, such as the tongue and lips,” says Lipski. Studies show that cracks or sores that appear at the corners of the mouth (a.k.a. cheilitis) may be a sign that your body isn’t getting enough B vitamins. “Deficiencies of one or more of the B vitamins may occur fairly easily,” notes Haas, “especially with diets that include substantial amounts of refined and processed food, sugar or alcohol.”

Other signals: Anemia, low energy, fatigue, skin problems, dark circles under the eyes

How to respond: Your best bet is eating a whole-foods diet and prioritizing foods high in B vitamins. The richest dietary source of B vitamins is found in brewer’s yeast or nutritional yeast (although, if you have candida issues, you’ll want to skip those). Other solid picks include wheat germ, whole grains, legumes, egg yolks, sweet potatoes, salmon, red meat, liver and poultry.

Taking a good B-complex vitamin supplement can also be helpful (particularly if you’re a vegetarian). Under the care of a nutritionally inclined health professional, you may also be prescribed a supplement for a specific B vitamin (or even given a vitamin B-12 shot) to help correct a significant deficiency. But be careful mixing up your own B-vitamin cocktails. When taken in excess and out of balance with other B’s, certain B vitamins can wind up leaching nutrients out of your system. That’s why emphasizing B-rich foods should be your first priority.

You’re eating something that does not agree with you…

One likely signal: Eczema

Background: First a little background about food intolerances. When the body doesn’t tolerate a food well, ingesting that food creates a chronic, low-level irritation or inflammation in the gut. Over time, with regular exposure, the irritation worsens and creates fissures in the spaces between the cells. (Picture the walls of the gut, once tightly knitted together, looking more like an old afghan.) These holes allow bacteria and their toxins, as well as incompletely digested proteins and fats, to “leak” out of the gut and into the bloodstream. Called leaky gut syndrome (or increased intestinal permeability), this condition sets the stage for myriad health problems, including rashes and skin problems, like eczema.

The skin is the body’s largest elimination organ, notes Lipski, so it’s not surprising that it comes under assault when toxins careen through the bloodstream. “A skin rash or eczema is a sign that the body is trying to slough out these toxins,” she says. “It’s trying to eliminate the problem the best way it knows how.

Other signals: Gas, bloating, fatigue, sinus congestion, foggy thinking

How to respond: An elimination diet is the best way to pinpoint the offending food. “Start with one or two foods you suspect,” says Swift, who prefers to call this the “illumination diet” because its focus is on “illuminating your health.”

Don’t know where to start? Foods that are most likely to wreak havoc on the gut include wheat and gluten-containing products, dairy products, sugar, soy, eggs, corn and yeast. If you’re uber-motivated, take Haas’s advice and go off what he calls “the big five” for a week: wheat, dairy, sugar, caffeine and alcohol. “It’s not easy to do”, he admits, “but you’re guaranteed to learn a lot about your body’s signals.” You might also consider keeping a food journal. Spend a week or two writing down what you eat and how your body feels in the minutes, hours and days afterward (e.g., an hour after you eat dairy, you feel bloated). “It’s about pattern and symptom recognition and connecting the dots,” says Swift, which in turn helps you decide which foods to eliminate first.

You’re drinking too much caffeine…

One likely signal: Fatigue

Background: “Caffeine goes to an already low energy bank account and tries to lend it a little extra energy for the short term,” says Haas. “But it’s getting that energy from your own stores, meaning you have less and less on reserve, leaving you less able to generate your own energy on an ongoing basis.”

Caffeine works by stimulating the central nervous system. Specifically, the chemical gooses the adrenal glands into releasing hormones — namely cortisol and adrenaline that tell the body to go faster. The short-term result can be increased focus and better hand-eye coordination. But overdo caffeine on a regular basis and, eventually, the central nervous system runs out of gas. “If you don’t restore yourself with sleep, nutrients and relaxation, you’ll quickly get into a cycle of whipping a weakened horse,” says Haas.

Other signals: Jitters, agitation, insomnia, heartbeat irregularities, frequent urination

How to respond: Weil advises limiting your daily dose of caffeine to less than 300 milligrams (mg). As a reference, a 12-ounce cup of Starbucks brewed coffee packs 260 mg of caffeine, while a 12-ounce Americano (two shots of the coffee chain’s espresso added to hot water) contains 150 mg. A 12-ounce cup of black tea, on the other hand, contains roughly 100 mg and green tea only 50 mg. “If you’re going to indulge,” advises Swift, “think about the quality of the source. Are you drinking green tea or a chemical-laden energy drink? What’s a healthy amount for you? Most people know what amount their system can handle,” she says. In the meantime, support your adrenal glands with B vitamins (especially B5/pantothenic acid), vitamin C and licorice. Also, fuel up on healthy, whole foods that boost and maintain your energy.

You’re low on stomach acid…

One likely signal: Burping and indigestion

Background: If you’re low on stomach acid, your body won’t digest foods efficiently, especially dense foods like fats and proteins. When food sits in the stomach, so does the air you naturally swallow when you eat. The air has only two options — get pushed down the digestive tract with food or catch the next flight up the esophagus and out the mouth. The longer food loiters in the stomach, the more likely you’ll burp.

Other signals: Gastric reflux, weak immune system, cracked fingernails, chronic infections, gas

How to respond: Boost the first phase of digestion by becoming a more “sensory-based eater,” says Swift. “That means enjoy the sight and smell of the meal before you dig in so that your gut has time to release digestive factors, such as hydrochloric acid, in anticipation of a meal.” Then, eat more mindfully. Chew your food so that it’s easier for the gut to digest, especially proteins and fats.

If you still feel like your food sits in your stomach like a rock, Haas recommends trying digestive enzymes, which can help you better digest your food. For example, he says, you might try a product called betaine hydrochloride with pepsin (a time-released protein digestant), found at health-food stores.

Hydrochloric acid is the main ingredient in stomach acid. By taking it as a supplement, you’re basically giving your stomach a head start, especially with proteins and fats, which are the hardest food stuffs to digest, meaning they require more stomach acids than carbs. After you begin eating a meal with protein and fat, for instance, take one capsule. See how you feel after a couple of meals. If you feel OK, you can try two capsules and gradually increase to three or four. If you have any sensation of burning or acid indigestion, cut back to a level where you didn’t experience any negative side effects.

You’re short on good flora…

One likely signal: Frequent colds

Background: The immune system‘s command center is housed inside the gut. “An ecological imbalance of organisms in the gut means the body can’t defend itself against unfriendly microbes,” says Swift. “The result is we get sick a lot.” Ironically, says Hyman, it’s often medicine, such as antibiotics, that wipe out the gut’s supply of good bacteria. “When we wipe them out again and again with antibiotics and then eat a poor diet, it’s a disaster for the gut.” That, in turn, can spell trouble for the rest of the body.

Other signals: Intestinal gas, bloating, loose stools or constipation, vaginal yeast infections, urinary tract infections, skin rash, athlete’s foot, nail fungus

How to respond: The experts agree that one of the easiest (and most delicious) ways to restore the gut’s healthy flora is to eat more foods rich in good bacteria, such as miso, sauerkraut, kombucha (a fermented Japanese tea), yogurt that contains live bacteria, and kefir (a fermented milk drink). “The gut houses 5 pounds of beneficial bacteria,” notes Haas. “We have to feed this stuff.”

If you think your gut needs more than food can deliver, Weil recommends taking a daily probiotic that contains Lactobacillus GG or Bacillus coagulans (BC-30).

Although many of the body’s messages can be decoded with a little guesswork and a lot of active listening, it’s important to remember that some of these same symptoms can be signs of more serious illnesses. If, after a couple of weeks of self-care, things don’t improve or resolve, it’s best to consult a health-care professional.

“A chronic ache or pain is an invitation to stop and take a look at your life,” says Lipski. “Your body is telling you it’s time to make a change. Respect its request and odds are you’ll be heading off a greater health issue down the pike.”

More Than One Way to Heal

A multipronged approach to health-care — seeking advice from both alternative medicine practitioners as well as Western doctors — can help you decode your body’s warning signals before they cascade into something more serious.

Western medicine has many strengths: stamping out infections; treating emergencies, like heart attacks; and swooping in with trauma care after an accident or disaster. But when a condition is hard to diagnose, or is chronic or nagging, like poor digestion, insomnia or general fatigue, going outside the doctor’s office may be your best bet.

“Most medical-school curriculum focuses on acute care and doesn’t adequately train for chronic health issues — which constitute the most common troubles for most of the patients they see,” says Elizabeth Lipski, PhD, CCN, and author of Digestive Wellness (McGraw-Hill, 2004).

As both a medical doctor and a naturopath, Elson M. Haas has a foot in each world. He tends to agree with Lipski’s take, and he also sees limitations in the way that Western medical practitioners typically try to snuff out the body’s attempts to heal.

“Many symptoms, such as sinus congestion, allergies and excess mucus, are ways it’s trying to rid itself of excess toxins,” he says. “Western medicine tries to control these symptoms, by suppressing the fever or drying up the congestion, instead of supporting the body’s natural means of elimination and detoxification.”

Alternative practitioners come in many forms. In addition to your primary care physician, consider seeing a chiropractor or osteopath if your condition is skeletal; a Traditional Chinese Medicine practitioner for hormone imbalances; or a naturopath for overall wellness, digestive, immunity and dietary advice. All of these modalities have regulating organizations that provide lists of qualified practitioners