POR QUÉ NO SE RECOMIENDA HACER DIETAS VEGANAS, CRUDAS, PALEO O LIBRES DE GLUTEN.

ImagenSoy nutrióloga y una firme creyente en el poder sanador de las vitaminas. Soy testigo de los cambios significativos que realiza la gente para mejorar su salud y lo bien que se ven sólo por comer bien, y por eso es que me encanta y amo hacer este trabajo.

Una de las preguntas que a menudo me hacen es: ¿Qué dieta me recomienda?

Mi respuesta por lo general les causa sorpresa:

“Si no sufres de ninguna condición específica, no te recomiendo ninguna dieta específica”.

Esta respuesta no es para mal interpretarse, no le estoy diciendo a la gente que vaya y coma cualquier alimento que tenga a su alcance.

Tengo algunos principios básicos:

  1. Come lo más naturalmente posible, es decir, evita las cosas procesadas y opta por comida simple, sencilla y real.
  2. A medida que te sea posible, opta por comida orgánica y preferentemente productos cultivados localmente.
  3. Asegúrate de consumir más alimentos crudos que cocinados y más plantas que animales.
  4. Cambia tu dieta lentamente y nunca te obligues a hacer algo para lo que aún no estás lista ni preparada.
  5. Lleva un diario de tus alimentos para saber que te hace verte y sentirte bien y lo que no.
  6. Camina 10,000 todos los días.
  7. Utiliza el sentido común!!

 

Sé que esto suena y se lee simple y, por supuesto, apoyo a mis clientes en armar las piezas del rompecabezas paso por paso. Sin embargo, he descubierto que entre más simples son las instrucciones, mayores serán las posibilidades de realizar los cambios en la dieta y estilo de vida de una manera sustentable y a largo plazo. Vivimos en un mundo donde aparecen cada semana estudios contradictorios e incluso los expertos se confunden. ¿Cómo pueden los consumidores “normales” realizar un seguimiento efectivo de lo que deben o no deben de comer?

Siguiendo mis principios básicos, mis clientes lenta pero de una manera segura limpian su sistema y vuelven a descubrir su sistema de navegación con los alimentos de una manera innata, que les dice exactamente qué y cuánto comer y si es bueno para ellos.

Este sistema de navegación se llama “inteligencia somática” y todos podemos utilizarlo de manera eficaz, una vez que nuestro cerebro y cuerpo nos den las señales que ya no están distorsionados por los productos químicos e ingredientes artificiales que existen y se ejecutan a través de nuestro sistema.

Por supuesto, se lleva  tiempo y práctica desarrollar esta habilidad innata, pero se paciente, si es necesario pide ayuda, y notarás los cambios pronto.

Otra razón por la cual no recomiendo una dieta en específico es porque no sólo soy nutrióloga, sino también una coach de salud integral, experta en apoyarte a realizar cambios saludables en tu estilo de vida. Nuestra mente es una herramienta poderosa que podemos utilizar para lograr resultados sorprendentes. Pero si hacemos algo que no está en congruencia con nuestros pensamientos, las consecuencias pueden ser perjudiciales para nuestra salud, no importando lo que comamos.

Por ejemplo, si disfrutas comer un buen corte de carne de vez en cuando, no sería de mucha ayuda, ni te haría un favor diciéndote que dejes de comer carne. Si un plato de sopa caliente es lo que hace tu día en el invierno, seguramente no te haré la sugerencia de que te conviertas en crudívoro.  Si realmente quieres celebrar tu cumpleaños con un pedazote de pastel con mucha azúcar, hazlo. Cuando tu cuerpo está casi limpio, automáticamente te dirá cuando ya es suficiente y qué comer después.

Como lo dije anteriormente, si no existe una condición que requiera una dieta específica, no hay necesidad de complicar las cosas.

Cuando quieras vivir una vida más saludable y feliz, mantén las cosas simples lo más que puedas.

Mantén las cosas reales, naturales, limpias, escucha tu cuerpo, sigue a tu mente y utiliza tu sentido común!