El respeto importa más que el dinero para la felicidad

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Una nueva investigación sugiere que la felicidad en la vida está más relacionada con cuánto eres respetado y admirado por aquellos que están a tu alrededor, y no por el estatus que viene de cuánto dinero tienes ahorrado en tu cuenta bancaria.

El psicólogo científico Cameron Anderson de la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de California, en Berkeley, y sus co-autores, exploraron la relación entre los diferentes tipos de estatus y el bienestar en un nuevo artículo publicado en la revista Psychological Science [Psicología Científica], una publicación de la Asociación para la Psicología Científica.

“Nos interesó esta idea porque hay abundante evidencia de que entre más alto sea el estatus socioeconómico –más ingreso o más riqueza, o una mayor educación—no necesariamente eleva mucho el nivel de bienestar (o de felicidad). Y sin embargo al mismo tiempo, muchas teorías sugieren que un estatus alto debería de elevar la felicidad,” dijo Anderson.

Así que si el tener un estatus socioeconómico alto no equivale a tener un sentido de bienestar, ¿entonces qué lo hace? Anderson y sus colegas tienen la hipótesis de que un estatus sociométrico alto –el respeto y la admiración en los grupos con los que convives, como tu red de amistades, tus vecinos, o tu equipo de deporte—puede hacer una diferencia en tu felicidad en general. “El tener una reputación alta en tu escala local lleva a recibir respeto, a tener más influencia, y a estar más integrado en la tela de tu grupo social”, dijo Anderson.

Anderson y sus colegas probaron esta hipótesis en una serie de cuatro estudios.

En el primer estudio, se entrevistaron a 80 estudiantes colegas quienes participaron en 12 grupos de diferentes campus, incluyendo fraternidades y el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva [ROTC, es un programa del Ejército Estadounidense para entrenar a oficiales a nivel universitario]. Se calculó el estatus sociométrico de cada estudiante a través de una combinación de calificaciones (revisión) de pares, auto-reporte, y del número de posiciones de liderazgo que el estudiante ha tomado en su grupo. Los estudiantes también reportaron el total del ingreso en su hogar y respondieron preguntas relacionadas con su bienestar social. Después de considerar el género y la etnia, los investigadores encontraron que el estatus sociométrico, y no el estatus socioeconómico, predijo la puntuación del bienestar social de los estudiantes.

Los investigadores fueron capaces de reproducir estos descubrimientos en un segundo estudio en el que se entrevistó a una muestra poblacional más grande y más diversa donde se encontró que la relación entre el estatus sociométrico y el bienestar puede ser explicado, por lo menos en algún grado, por el sentido de poder y aceptación social que los estudiantes dijeron que sentían en sus relaciones personales.

Y en un tercer estudio, Anderson y sus colegas otorgaron evidencia de que la relación entre el estatus sociométrico y el bienestar puede de hecho ser evocado y manipulado en un entorno experimental.

En el cuarto estudio, los investigadores decidieron traer esta historia causal al mundo real. Siguiendo a unos estudiantes de un programa de Posgrado, encontraron que los cambios en el estatus sociométrico de la pre-graduación a la post-graduación correspondieron a cambios en el bienestar de los estudiantes de Posgrado. Y el estatus sociométrico post-graduación predijo el bienestar social más fuertemente que el estatus socioeconómico post-graduación.

“Me sorprendió lo fluido que son estos efectos –si alguien baja o sube en su escala local, también lo hace su felicidad, incluso en el transcurso de 9 meses,” dijo Anderson.

En conjunto, los cuatro estudios proveen evidencia clara de la relación entre el estatus sociométrico y el bienestar. Pero ¿porqué el estatus sociométrico parecería que importa mucho más y el estatus socioeconómico parece que no importa tanto?

Una explicación posible, que Anderson espera poder explorar en el futuro, es que las personas se adaptan. “Una de las razones por las que el dinero no compra la felicidad es que las personas se adaptan rápido a su nuevo nivel de ingreso o de riqueza. Por ejemplo, aquellos que ganan la lotería, inicialmente están felices pero luego vuelven rápidamente a su nivel habitual de felicidad,” dijo Anderson.

Ese tipo de adaptación puede simplemente no ocurrir con el estatus local. “Es posible que el ser respetado, tener influencia, y estar socialmente integrado nunca pasa de moda,” dijo Anderson.


Por: Association for Psychological Science / 20 Junio 2012 / ScienceDaily

Link: http://www.sciencedaily.com/releases/2012/06/120620133310.htm