Cómo El Divagar y Un “Soñar Despierto Positivo y Constructivo” Mejora Nuestra Creatividad y Habilidades Sociales

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La ciencia de porqué la fantasía y el escapismo imaginativo son Elementos esenciales de una vida mental satisfactoria.

Freud reafirmó que el soñar despiertos es esencial para la escritura creativa –algo que un número de famosos creadores y teóricos intuyen afirmando que el proceso inconsciente es esencial en el cómo funciona la creatividad, desde la noción de T. S. Elliot de la “incubación de ideas” a Alexander Graham Bell “cerebración inconsciente” hasta la “masticación mental” de Lewis Carroll. En los 1950s, el psicólogo de Yale Jerome L. Singer puso estas observaciones intuitivas bajo una prueba empírica mientras se embarcaba en una serie de investigaciones revolucionarias sobre el soñar despiertos. Sus resultados, finalmente publicados en la biblia de 1975 El Mundo Interior Del Soñar Despierto, puso los cimientos de nuestra comprensión moderna de la creatividad subconsciente. Singer describió tres estilos básicos del soñar despierto: Soñar despierto positivo constructivo, un proceso prácticamente libre de conflictos psicológicos, en donde la imaginería juguetona, vívida y deseosa conduce el pensamiento creativo; soñar despierto culpable-disfórico, conducido por una combinación de ambición, angustiantes fantasías de heroísmo, fracaso y agresión, y el revivir obsesivo del trauma, una modalidad particularmente relacionada con el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT); y control atencional pobre, típico de los ansiosos, distraídos y quienes tienen dificultades de concentración.

En un reciente documento titulado “Oda al Soñar Despierto Positivo Constructivo”, publicado en la revista Fronteras en Psicología, escrito por Rebecca McMillan y el psicólogo cognitivo de la NYU Scott Kaufman, autor de Ungifted: Intelligence Redefined, revisaron el trabajo de Singer para dar nuevos insights en el cómo el primer estilo de mente divagante de Singer, en lugar de robarnos la felicidad, juega un papel esencial, que da poder la vida diaria y en la creatividad.

Uno de los aspectos más fascinantes que explora el autor es la aparente paradoja del alto costo de soñar despierto, lo que nos previene de vivir plenamente el momento presente, y la asombrosa frecuencia con la que nos enganchamos. Esto está relacionado con la red de modo predeterminado  (DMN), que los neurocientíficos descubrieron a finales de los 90s y que Singer predijo décadas antes –una red neural que se compromete cuando nuestro cerebro está en descanso en vigilia, como en la meditación, en lugar de estar activamente enfocado en el mundo externo. El autor explica:

“Mientras que el costo de la mente que divaga es aparente y fácilmente cuantificable, los beneficios parecen menos obvios y tangibles. Requieren que indaguemos un poco más profundo.

Singer y sus colegas reportaron muchos de los costos asociados con la mente divagante, aún así el tema central del vasto cuerpo de trabajo de Singer es el rol manifiestamente positivo y adaptativo que juega el soñar despierto en nuestra vida diaria. Ahora volvemos a los beneficios del soñar despierto descritos en principio por Singer, reforzados después por estudios recientes que exploran el rol adaptativo del DMN y la mente divagante en la cognición.

Desde el comienzo, la investigación de Singer produjo evidencia que sugiere que el soñar despierto, la imaginación y la fantasía son elementos esenciales de una vida mental sana y satisfactoria. Su investigación temprana incluyó estudios que miraban la gratificación demorada y la interacción con la imaginación y la habilidad de espera en niños pequeños. En otro estudio temprano presentó evidencia de la relación entre la frecuencia del soñar despierto, medidas de creatividad, y actividad de contar historias… Singer exploró la relación entre el soñar despierto, la personalidad, el pensamiento divergente, la creatividad, la planeación, resolver problemas, la fluidez asociativa, curiosidad, atención y distractibilidad. Singer notó que el soñar despierto puede reforzar y mejorar las habilidades sociales, ofrecer alivio ante el aburrimiento, proveer oportunidades de ensayo y planeación constructiva, y proveer una fuente constante de placer. En su trabajo más reciente, Singer describe a quienes se enganchan en el soñar despierto positivo constructivo como “soñadores felices” que disfrutan la fantasía, la imaginería vívida, el uso del soñar despierto para la planeación futura, y poseen una abundante curiosidad interpersonal.

Apuntando a investigaciones más recientes, McMillan y Kaufman argumentan que Singer predijo las mismas cuatro funciones adaptativas primarias del soñar despierto positivo constructivo que la neurociencia moderna ha identificado desde el descubrimiento del DMN:

La planeación futura que se incrementa por un periodo de reflexión personal y se disminuye con un humor infeliz; la creatividad, especialmente la incubación de la creatividad  y la resolución de problemas; el ciclo atencional que permite a los individuos rotar por varias fuentes de información para avanzar en metas externas y personales significativas; y la deshabituación que mejora el aprendizaje al proveer descansos cortos de tareas externas, alcanzando por tanto una práctica distribuida en lugar de en masa. Todas estas cuatro funciones están presentes en el trabajo de Singer, aunque su terminología difiere.

Los autores desprestigian otra paradoja en el estudio del soñar despierto –la noción de que la mente divagante a menudo se veía como un “contratiempo mental” o una “falla cognitiva,” sin embargo también puede ser, y a menudo lo es, un acto de voluntad:

“Los individuos pueden elegir el desconectarse de tareas externas, separar la atención, para poder seguir con un flujo interno de pensamiento que esperan tenga una recompensa de alguna manera. La recompensa puede ser inmediata, llegando en forma de ensoñación placentera, de insight, o de una nueva síntesis del material, o tal vez sea más lejana como en ensayar escenarios venideros o proyectarse a si mismo en el tiempo con un resultado deseado. La proyección atrás en el tiempo para reinterpretar experiencias pasadas a la luz de nueva información también es una posibilidad. Todas estas actividades, que toman lugar internamente, se protegen de las demandas de las tareas externas y la percepción, ofrecen una enorme recompensa personal. Estas actividades mentales son, de hecho, centrales a la tarea de hacer significado, o de desarrollar y mantener una comprensión de uno mismo en el mundo… Ciertamente, una larga porción del divagar de la mente ocurre sin permiso o sin darnos cuenta. Pero parte del divagar ocurre porque activamente elegimos separarnos en un flujo interno de pensamiento con plena consciencia tanto de la elección hecha como del contenido de la consciencia.

(…)

Parece que esta habilidad de engancharnos en un soñar despierto voluntario, por ejemplo, el cambiar rápidamente adelante y hacia atrás entre diferentes flujos de consciencia, puede ser sensible a efectos de la práctica. Elegir el desengancharnos de tareas externas, separar, llevar la atención internamente, y seguir un flujo interno de pensamiento con plena consciencia, sin duda requiere de habilidad. El proceso se puede romper en un número de lugares en el camino: en el punto de la decisión, en el separar la atención, al cambiar de un flujo de consciencia externo a uno interno, o la meta-consciencia. Pero entre más una persona lo hace, más fácil resultará.

Citando al mismo Singer, quien notó este baile cognitivo:

“Nuestra condición humana es tal que siempre estamos en la situación de decidir cuánta atención damos a nuestro pensamiento auto-generado y cuánta damos a la información de la sociedad externa o del ambiente físico.

Aunque la concepción de la mente divagante de  McMillan y Kaufman casi llega al idealismo romántico en ocasiones –hay, después de todo, algunos números en la materia—también da una pausa sobre el arte de pausar y ofrece un antídoto necesario para nuestro culto cultural de la extrema productividad orientada a las metas:

“Nuestra mente divaga, por elección o por accidente, porque produce una recompensa tangible cuando se mide con metas y aspiraciones que tienen un significado personal. Tener que releer tres veces una frase en un texto porque nuestra atención se ha ido tiene poca importancia si la distracción cambió a algo que es como una llave de acceso a un insight, una memoria preciosa o si hicimos sentido de un evento que nos preocupa. El pausar para reflexionar a la mitad de un cuento no tiene importancia si la pausa nos permite traer una memoria lejana que hace a la historia más evocativa y persuasiva. Perder un par de minutos porque nos pasamos en una calle, es una molestia menor si ese lapsus de atención nos permitió finalmente comprender por qué nuestro jefe estaba tan enojado por algo que dijimos en la junta de la semana pasada. Llegar a la casa de la tienda sin traer el huevo que requirió la salida es una banalidad si lo pesamos contra el llegar a una decisión sobre un aumento, dejar un trabajo, o volver a la escuela.

Y aun así, hay algo que puede decirse sobre estos beneficios adaptativos de la mente divagante con una intención activa que permanezca despierta al mundo frente a nosotros—porque, como Annie Dillard observó, “cómo pasamos nuestros días es, por supuesto, cómo pasamos nuestra vida,” y aunque pasar el tiempo en algunos de estos sueños en vigilia puede ser delicioso, el arte de vivir, diferente del arte de escribir, es más que un sueño guiado.

El artículo concluye recordándonos qué tan adelantado a nosotros estaba Singer, y lo influyentes que fueron sus teorías para la ciencia cognitiva moderna:

“Cualquier aspecto de la mente divagante que los investigadores actuales quieran seguir, es muy probable que Singer haya considerado esta pregunta primero y halla hecho una investigación hasta donde la tecnología del momento lo permitiera. Su investigación sirve como un cimiento sólido y un trampolín para quien llegue después que él y comparta su fascinación con el soñar despierto positivo constructivo, la mente divagante, y las capacidades de imaginación de la mente humana.

Por Maria Popova / 09-10-20134/ Brain Pickings


En inglés: http://www.brainpickings.org/index.php/2013/10/09/mind-wandering-and-creativity/