Conoce los peligros de comer lácteos

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Los anuncios de las últimas décadas nos han hecho creer que el consumir leche y todo lo que lo contenga son la base para llevar una dieta saludable, que nos provee de nutrientes esenciales, que fortalecen nuestros huesos, y nos ayudan a disminuir el riesgo a padecer osteoporosis. Pero…. ¿Esto es realmente cierto? ¿El consumir lácteos es necesario o saludable para la mayoría de la gente? La verdad es que los productos lácteos pueden conducir a un sinnúmero de problemas de salud, y para muchos, pueden causar más daño que bien, a continuación el porqué.

Es altamente inflamatoria.

Los lácteos son uno de los alimentos más inflamatorios en nuestra dieta moderna, el segundo lugar lo ocupa el gluten. Es causa de inflamación en un gran porcentaje de la población, lo que resulta en problemas digestivos tales como la hinchazón, gases, estreñimiento y diarrea, así como otros síntomas incluyendo acné, y una presentación más fuerte de comportamientos autistas.

¿Qué hay en los productos lácteos que causan una respuesta inflamatoria? ¿Todo mundo tiene una sensibilidad a los lácteos? Existen dos componentes en los productos lácteos que tienden a causar problemas a quienes los consumen: (1) azúcar y (2) las proteínas.

Las personas que son intolerantes a la lactosa no producen la enzima lactasa, la cual se requiere para descomponer la lactosa, una azúcar que se encuentra en la leche, causando problemas de digestión cuando se consumen productos lácteos. Las personas que producen la enzima lactasa, pero todavía reaccionan mal a la leche están respondiendo a las dos proteínas que se encuentran en la le leche, la caseína y el suero. La caseína es una proteína con una estructura molecular muy similar al gluten y el 50% de la gente que es intolerante al gluten también lo es a la caseína.

Produce acidez.

Nuestros cuerpos necesitan mantener un pH balanceado, no demasiada acidez, no demasiada alcalinidad. La leche, como la mayoría de los productos de origen animal, es un alimento que forma acidez, es decir, cada vez que se consumen productos lácteos, el cuerpo debe de compensar el aumento de la acidez con el fin de restablecer el equilibrio de pH neutro. Se utilizan las “reservas” alcalinas que siempre se tienen disponibles en forma de minerales como el calcio, magnesio y potasio, que se encuentran almacenados en nuestros huesos. Al usar estas reservas los huesos se debilitan, dejándonos más susceptibles a las fracturas y roturas, lo que significa que la leche no es una gran herramienta para la prevención contra la osteoporosis como se ha hecho creer. De hecho, las investigaciones han demostrado que los países con la mayor tasa de consumo de lácteos también tienen la mayor tasa de osteoporosis.

Está llena de hormonas y antibióticos.

Muchas veces la gente está consumiendo más que solo leche. Los productores de leche en América llevan mucho tiempo inyectando a las vacas con una hormona de crecimiento bovino genéticamente modificada llamada rBGH para incrementar la producción de leche.  Este incremento forzado en la producción de leche a menudo produce una infección en las ubres de las vacas que se le conoce como mastitis, que después se trata con tratamientos antibióticos, los cuales pueden estar presentes en los productos lácteos. Todo lo concerniente acerca de los beneficios en la salud de los productos lácteos nos puede llevar a más preguntas. ¿Todos los productos lácteos son malos, existen mejores opciones? ¿De dónde voy a obtener el calcio si no es de la leche? Veamos las siguientes opciones:

¿La leche de cabra y de oveja?

Algunas personas que optan por eliminar el consumo de leche de vaca de su dieta aún siguen disfrutando de la leche de cabra o de oveja, ya que las encuentran más fácil de digerir y tolerar. Aunque estas contienen la lactosa similar a la leche de vaca (si eres intolerante a la lactosa no te va a ser más fácil digerirla) tienen un tipo diferente de proteína de caseína, lo que las hace más fácil de digerir, si se tiene una sensibilidad a la caseína.

La caseína existe en dos variantes, A1 beta-caseína y A2 beta caseína, las que se diferencian sólo por un único aminoácido en sus cadenas de proteínas. A2 es considerada la beta-caseína original porque A1 sólo apareció hace unos pocos de miles de años atrás después de una mutación que se produjo en Europa, y la gente reacciona mal a la beta-caseína A1. La leche de cabra y oveja carecen de la beta-caseína A1, lo que las hace más tolerables, pero las proteínas de A1 y A2 son similares y es por eso que para algunos sea difícil digerirlas.

¿Y la leche orgánica o cruda?

Si no eres intolerante a la caseína, y aún quieres consumir leche de vaca, las opciones más saludables y con menos químicos y antibióticos pueden ser la leche orgánica y la leche raw (cruda). Este tipo de leches provienen de vacas que no han sido inyectadas con rGBH y que no han sido tratadas con antibióticos, lo cual elimina la preocupación de que estas sustancias químicas se encuentren en la leche que estamos tomando.

La leche raw (cruda), aunque todavía se encuentra en debate, tiene más beneficios para la salud que la leche pasteurizada. El proceso de pasteurización, que está destinado a matar bacterias dañinas, mata a muchas de las enzimas útiles que se producen de manera natural en la leche. De hecho, una de las enzimas presentes en la leche cruda que está ausente en la leche pasteurizada es la enzima lactasa, es decir, personas que son intolerantes a la lactosa son capaces de digerir la leche cruda, ya que contiene la enzima necesaria para descomponer la lactosa que el cuerpo es incapaz de producir.

¿Qué hago si soy intolerante a los lácteos?

En última instancia la decisión de si debes o no consumir productos lácteos es tuya. Trata de eliminar al 100% los productos lácteos de tu dieta durante 30 días y presta atención a cómo reacciona tu cuerpo. Luego intenta reintroducir productos lácteos en sus diferentes formas y fuentes y ve cómo respondes.

Si decides eliminar los productos lácteos, no temas, hay un montón de otras fuentes naturales de calcio que puedes incorporar a tu dieta!

10 fuentes no lácteas de Calcio

  1. Almendras
  2. Kale
  3. Naranjas
  4. Col rizada
  5. Brócoli
  6. Higos
  7. Espinacas
  8. Aceite de hemp, almendras y coco
  9. Semillas de linaza
  10. Tofu